2. No almacenes información vital
Con la llegada de los teléfonos celulares, se convirtió en una práctica común guardar números de la seguridad social, contraseñas y PIN de tarjetas como borradores de SMS o entradas de la agenda.
No existe una consciencia sobre la gravedad de consignar estos datos en una memoria que puede extraviarse fácilmente.
Cuando discos duros, memorias fash o tarjetas de móviles se extravían o son robados, es muy sencillo para alguien con conocimientos básicos de informática usar la información almacenada para entrar en sitios financieros y disponer de los fondos del titular a su gusto, o realizar operaciones fraudulentas.
Para evitar esta posibilidad, nunca hay que almacenar información personal ni de acceso a sitios relacionados con nuestros ingresos y patrimonio, y hay que limpiar con frecuencia el historial de navegación, los cookies y proteger todo dispositivo con antivirus y otros sistemas de seguridad.
Fuente: Smartmoney













