Cada vez cuesta más trabajo ahorrar en España. La incertidumbre sembrada por los casi cinco millones parados, el cada vez más inasible financiamiento, la disminución de la venta al detalle y la crisis política con el adelanto de las elecciones, que sólo ha servido para comprobar que el recambio traerá consigo más vaguedades y promesas imposibles que soluciones reales, hacen que las familias dispongan con mayor frecuencia de sus ahorros para afrontar el día a día.
Si en el 2009 y en los primeros meses del 2010 fue posible observar un aumento del ahorro y del consumo, una golondrina que no hizo verano, y las familias pudieron dedicar hasta un 20% de su renta al ahorro, ese porcentaje no ha hecho más que menguar en las cuentas corrientes y de ahorro.
Ahorrar es cada vez más un lujo para muy pocos.
Con una renta familiar que ha aumentado muy poco en lo que va del 2011 (apenas un 1,2% en tasa interanual, según cifras del Instituto Nacional de Estadística), en contra de un consumo que aumentó en contraste casi tres veces (un 3,6% en relación con el 2010), las familias cada vez disponen de menos dinero para crear un fondo con miras a futuro.
El poder adquisitivo familiar se ha reducido en un -2,4%. Si quieres hacer crecer tu dinero en plena Crisis, considera asistir a alguno de los cursos de economía disponibles.)
Las familias, bajo estos y otros factores que mina su renta (la casi nula subida de sueldos), destinan un 10% de su renta al ahorra, en promedio. La mitad de lo que se guardaban antes de las Crisis, pero sigue siendo una parte esencial del sistema económico, con una equivalencia al 3,7% del PIB español del segundo trimestre del 2011.













