Ante las nuevas exigencias de solvencia, la banca española está por incrementar sus ofertas de captación de capital, entre ellas la de los depósitos, que ya rebasan una rentabilidad del 7%. ¿Es seguro invertir en estos instrumentos? ¿Hay riesgos al colocar el dinero en depósitos?
Un depósito es uno de los más seguros instrumentos de inversión: se coloca el capital en un banco, y pasado el término pactado para la inversión, se recibe una rentabilidad, que puede ser a interés fijo o variable.
En el caso de los productos más populares, la devolución del capital está asegurada en su totalidad. En el caso de la rentabilidad, está se paga siempre que el cliente cumpla con las condiciones pactadas. Por ejemplo, que no retire su dinero antes del plazo contratado.
El único tipo de depósito en el que los ahorros del cliente están en riesgo es el llamado “depósito estructurado”.
Como cualquier curso de economía nos enseña, en una inversión el riesgo que se corre se paga con rentabilidad: a más garantías de devolución, menos intereses. Los depósitos estructurados son instrumentos de inversión referenciados a índices bursátiles (por ejemplo, el Ibex), y su rentabilidad depende del rendimiento de ese paquete de títulos.
La mayoría de los depósitos estructurados en el mercado garantizan la devolución del capital al final del plazo en que se firmó el instrumentos: tres, seis meses, un año… Pero penalizan el retiro anticipado, y esta multa es muy alta, de manera que no sólo se pierden los intereses ganados, sino parte del capital, en un importante porcentaje.













